viernes, 13 de noviembre de 2009

> FILMEFOBIA (Kiko Goifman, 2008)



El cine mondo sigue vivo, y parece que anda buscando nuevas formas de expresión para adaptarse a los gustos del público del siglo XXI. FILMEFOBIA es un curioso experimento mondo brasileño dirigido por un documentalista que parte de esquemas clásicos del género, investigar el típico tema sensacionalista (las fobias), para luego subvertirlos completamente en busca de lenguajes más contemporáneos y posmodernos, consiguiendo una especie de making off ficticio de un falso documental; una pirueta metacinematográfica que se sostiene sólo a ratos pero que resulta simpática. Los orígenes son más que evidentes y Goifman tampoco se molesta en ocultarlos: los falsos documentales de José Mojica Marins (que interviene en la peli a modo de consultor) como O DESPERTAR DA BESTA, es decir, un grupo de expertos e investigadores se reúnen para tratar un tema y sus experimentos se intercalan a modo de piezas breves. En FILMEFOBIA el experto es un personaje llamado Jean Claude, y su equipo es el propio director, el cámara y una chica de foto fija. Jean Claude, enfermo de SIDA y a punto de perder la visión, somete a los voluntarios a unas extravagantes pruebas que los sumergen en sus fobias personales, con el propósito de captar con la cámara el rostro del auténtico terror: el rostro del fóbico perdiendo totalmente el control al enfrentarse a su fobia. Es aquí cuando la película empieza a abandonar los terrenos del documental y se pierde sin despeinarse por los de la ficción (EL FOTÓGRAFO DEL PÁNICO) y el cine más bizarro; y cuando empezamos a notar que lo que interesa a Kiko Goifman es en realidad la pura estética de unos experimentos que van desde la maquinería grotesca de la saga SAW, a artilugios propios de una instalación de arte contemporáneo. Estas escenas, sin duda lo mejor de la película, son en sí mismas otra muestra de hibridación de géneros y de influencias; un batiburrillo de referencias, entre lo pedante y lo obvio, que consiguen un ambiente sórdido y arty a la vez: videoclip, cine experimental, serie B, accionismo vienés, sadomasoquismo, nueva carne, snuff, mondo, arte conceptual y surrealismo. De todas ellas, me quedo con la imagen que abre la película: una playa vacía, una silueta que se acerca corriendo desde el fondo, dejan a un tipo atado en la arena en primer plano, la silueta se acerca y vemos que es un enano desnudo y saltarín que empieza a restregarse con el hombre atado; un momento digno de un film-pánico de Fernando Arrabal. Y en el polo opouesto, la imagen más insoportable, de reminiscencias buñuelianas: la del ojo atravesado por una aguja, una operación ocular real que le hacen a Jean Claude; menos gore, eso sí, que la que también se haría Mojica Marins en INFERNO CARNAL. FILMEFOBIA no inventa nada nuevo y tampoco logrará impactar al espectador encallecido del género, pero su descaro a la hora de mostrar impúdicamente sus cartas y sus trucos hacen que se deje ver con complicidad y buen humor. Ahora, si alguien pretende tomársela en serio (incluido su director), apaga y vámonos.

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